CAPÍTULO 3.

Zacatlán nos recibió con un paisaje de niebla incluso desde la carretera, ya era de noche y llegamos a la puerta del Valle de las piedras encimadas, pero se encontraba cerrada y pensamos que nuestra aventura se iba a ver truncada por haber llegado tan tarde; aunque unos amables guardabosques llamaron al encargado y por fin pudimos entrar. Fue toda una aventura desde nuestra llegada ya que los guardabosques nos asignaron un área de acampar la cual no alcanzábamos a distinguir ya que la neblina era tan densa que ni siquiera entre nosotros nos alcanzábamos a ver aun estando cerca. Una vez instalados en el campamento, iniciamos un recorrido nocturno por el Valle que muy amablemente nos ofreció el Sr. Armando Garrido, el encargado de la guardia nocturna, sin duda esta fue una manera única de conocer el Valle. Durante el recorrido el cielo se despejó como por arte de magia y pudimos ver muchísimas estrellas incluso alcanzamos a ver la Vía Láctea con nuestros propios ojos, además de hacer fotos de larga exposición y pintando las formaciones rocosas con luz, lo cual resultó en fotografías increíbles.

Aunque dormimos muy pocas horas no dudamos en despertar para recibir el amanecer haciendo foto y algunos time lapse, después recorrimos el Valle plenamente de día y disfrutamos del increíble paisaje que generan las enormes formaciones rocosas, sin duda un hermoso lugar donde disfrutamos mucho haciendo fotografías de paisaje.

¡Aún quedan lugares por conocer en esta aventura, acompáñanos!