Resulta que no toda la fotografía es lo que hicieron Henri Cartier-Bresson o el multi-citado Robert Capa así como el mismo Ansel Adams (quien llegó a confesar que la fotografía electrónica sería el futuro). Sí, ellos descubrieron ciertas bases en un mundo que apenas comprendía lo que era una fotografía. Pero la mayor revolución tecnológica se dió más o menos después de sus muertes. Bien triste.

Si tuviera que ser totalmente honesto con ustedes, tendría que aceptar, que cualquier foto es conceptual. ¿O acaso no todas las fotos hablan de algo? Ya sé, es complicado.

Hablando de estilos fotográficos, hay varias vertientes para referirse a la fotografía artística, una forma de decirlo y ser entendido es diciendo que se hace “fotografía conceptual”, refiriéndose a la fotografía que tiene un concepto previo a su creación.

Por ende, si me preguntan, la fotografía se puede dividir en dos grandes ramas:

  1. “Reactiva”– Aquella que se basa en “capturar” el momento sin intervenir, de manera meramente documental (aquí entran la mayoría de los que siempre estamos estudiando).

  2. “Creativa” – Aquella que se hace desde cero con una idea o concepto previo y condiciones controladas, (que a veces se trata como fotografía “no pura” por los documentales… pura semántica) aquí entra la fotografía conceptual.

Y aunque la foto conceptual nace de manera “oficial” alrededor de los años 60 (como una mera forma de capturar la revolución artística que se vivía en esos momentos), esta ha existido desde el primer momento que alguien tomó una foto tratando de expresar una idea o concepto, prácticamente siendo una extensión de ciertas corrientes artísticas y principalmente de la pintura. De hecho, no existe una clara distinción entre fotografía de “Fine Art” (que en México ni existe como tal) con fotografía “Conceptual”.

Teniendo mis raíces en el mundo de la ilustración y el cine, siempre ha sido primordial para mi contar una historia visualmente, por lo tanto, hacer foto conceptual implica primero tener una idea o concepto y luego plasmarlo en una imagen. Un proceso que personalmente es muy parecido a crear una ilustración o pintura. Y muy diferente a “captar el momento que solo pasa una vez”.

Hablando de mi trabajo, un tema que siempre me ha apasionado es el de los sueños. Hace poco hice una sesión con esa temática base, todo empezó como una idea aparentemente “sencilla”, donde el objetivo era lograr que “una mujer flotara en sus sueños”. Sencillo y sin mayor pretensión. Mi idea era que la mujer flotaría con los pies en el aire y la cabeza cayendo al suelo. Hice un sketch rápido para explicarlo al equipo y de ahí buscamos una habitación donde realizar las fotos. Aunque la idea era clara y todo el equipo sabía lo que pretendíamos lograr, fue la realización donde todo se complicó. Y es justo aquí donde la mayoría de los fotógrafos desisten de sus ideas por lo “complicadas” que puede tornarse ya que la mayoría de las veces llegan a requerir producciones y un buen número de personas que asistan a que esto suceda. En mi caso, por lo general tengo a mi equipo base con al menos una persona que me ayude a producir y conseguir todo lo necesario, una mano derecha que me ayude durante la sesión, una o dos personas dedicadas a maquillaje y estilismo, así como la persona que modele y si llega a ser necesario una o dos personas haciendo video para documentar toda la sesión. Por ende, mi sesión promedio consta de entre 5 y 8 personas. Si es bien importante hacer amigos en este medio y este estilo de foto.

Algo que a mi me encanta, es lograr la mayoría de los efectos de manera práctica en el set. Aunque fue complicadísimo lograr la toma del concepto original, esta fue evolucionando después de intentar varias técnicas para lograr el concepto. La fotografía favorita de la sesión no fue la del concepto original. Y fué mucho mejor de lo que había imaginado.

Viendo la sesión en retrospectiva, puedo decir que fue la oportunidad perfecta para hablar de cómo el mismo concepto puede ir cambiando y evolucionando en base a las circunstancias aun teniendo claro que quería lograr. Me gusta que mis sesiones empiecen con una idea clara, pero siempre estoy abierto a que estas evolucionen en el camino mientras el concepto original se mantenga como línea conductora.

No está de más decir que este tipo de fotografía implica muchas horas de Photoshop para lograr el efecto final. Sin embargo nada que aparezca en la foto es falso y todo fue hecho en diferentes formas durante la misma sesión. Sí, son un montón de capas y suficiente tema en sí como para escribir un artículo completo aparte de este.

Y eso, es para mí, hacer fotografía conceptual. Los invito a probarlo, es una forma increíble de rodearte de gente creativa, lograr resultados que nunca imaginaste posibles y salir de tu zona de confort con cada sesión nueva que vayas co-creando.